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La Coctelera

Categoría: Sudarios

Otros rumbos

Paul | 14, may

No puedo soportar tantas voces. Creo que un cementerio o el rincón de una habitación en penumbras, serían un buen lugar para pensar.

Para existir en bosques en bosques poblados de palabras, de imágenes, de endechas, en fin, de significados.

¿Pero a donde ir? ¿Donde? ¿Donde ir? Si el cuerpo no sabe de no lugares.

No puedo soportar estas voces. Necesito esas voces detrás del lenguaje, esas voces que cantan la melodía del silencio.

Diles que me dejen solo… que fui a buscarme… que he partido atado a la pata siniestra de algún pájaro.

Figuras

Paul | 4, may

Avanza el desierto.

Con sus manos enlutadas de sueños, el desierto avanza.

Se abre caminos, por entre mis miedos de niño que se oculta de la oscuridad.

Avanza, espera en las hojas secas de mi poesía muerta y avanza.

Avanza el desierto con su barco de arena, naufragando en mis silencios.

Avanza, amenaza, mientras camino a velar la muerte de mi doble eternidad.

En horas de soledad

Paul | 29, abr

Frío, calor, ausente blanco o negro designio, ¿Que más da?

Tu cuerpo una ola de fuego incendiando la orilla de mi silencio. Tu cuerpo calamidad en la boca muda de las horas.

Tu profanada tumba es plegaría en el sudario de mi sed, arco iris derrumbado al llegar la noche de los cuerpos.

Y mis manos son como serpientes, lamiendo la sombra de tu sexo. Mis manos y tu nunca acabada pasión, develan tu boca ávida de insospechadas fantasías.

Callar como calla la naturaleza al terminar la tormenta y hacer de nosotros una alegoría al himno de la belleza, como el amante tendido sobre su bello amor, como un moribundo acariciando su tumba.

Un ritual para que nuestras almas hagan los cuerpos cuando fundimos el amor.

Entre sudarios y estigmas

Paul | 27, abr

Mi primer libro. Un comienzo que intenta gestar nuevos comienzos. Les dejo mi primera hija literaria a su criterio y juicio.

Entre Estigmas y Silencio

Contacto

Paul | 23, abr

No, este cuerpo no puede ser tan sólo para entrar y salir.

Olga Orozco

 

Ni la mano crispada por el silencio que muerde desde abajo, los tendones polvorientos de mi doble condición de abandono.

Ni el crepúsculo incendiario de sus ojos.

Solo la promesa de un silencio más humano, mas nuestro, gestando la memoria de los árboles.

Solo eso y las horas corren olvidando sueños, virtudes y quizás la posibilidad de decir amor, con las cosas que se quedan pensando en nosotros.

Finales

Paul | 19, abr

De todos los mundos posibles elegí este abarrotado de símbolos que evocan árboles repletos de hojas que a su ves están repletas de sentidos.

De todos los dolores decidí procurarme este desierto habitado en sus entrañas por criaturas que me nombran con la voz de otros.

De todo lo existente decidí habitar entre las plegarias de la indecente profana de los significados y el destierro imaginario de un paraguas falto de amor.

Canción fantasma en los labios lastimados de mi soledad, aquí me quedo, penetrando el silencio con un cuchillo parecido a un sol nocturno.

Puentes que se pierden por estado de sitio en las palabras que habitan en la boca como de niño de la memoria.

De nada sirve pedir perdón, OH clementísima alejandrisima, usurpadora de mis huesos para armar sentidos.

De nada sirve disculparse, OH angelical alejandrina, vástago verde en la mano de mis ojos enterrados en el horizonte.

Buscar, algo así como amar y armar, sin desalmar el cuerpo de los sueños, esos que duermen o acaso ¿ya hemos muerto, mi posibilidad de decir lo indecible y mi doble condición de abandono?

la jaula se abrio

Paul | 17, abr

El día ha llegado, la jaula quedo abierta. Pero la jaula no sabe de libertades, ni de justicia, simplemente quedo abierta. Lo que adentro dormía, temeroso del fantasma que oscureció sus ojos, hoy acaricia la puerta entreabierta, a la espera de usar sus pies por primera vez en tanto tiempo… Jaula a dejado la posibilidad de volar, mientras un profundo respirar sonoro como el color de la noche, anuncia el comienzo.

Canción

Paul | 21, mar

Alguien pinta flores negras en el centro de la oscuridad, como recortando al cuervo, dueño de los cuentos de terror.

Ese alguien destruye así, el sentido de la soledad y aunque  estéril, las cosas se ponen a llorar la dulce vida.