Hay un pedazo de noche muriendo en mi sombra, que pasa lentamente como una manada de elefantes. La poca luz que sobrevive fue a concentrarse en un botella vacía, en una vieja y desocupada botella de licor. Las horas, que no son otra cosa que la insipiente necesidad del ser, por corroborar aquello intangible, suena con su música como las gotas que caen de un grifo, persistentes y altaneras. Hoy que es sinónimo de madrugada, hoy es una eterna soledad acompasada por el deliberado humo de un cigarrillo, que asciende en una danza tribal hacia la nada en donde se oculta de mis ojos. Hoy no tengo un naipe para jugarme una mano, cara a cara con mi libertad. A donde van los sueños? A donde van cuando el encordado de una guitarra no hace la melodía, sino la voz de aquello ausente, de aquello vacío o de mi estúpida necesidad de mirar en el espejo dactilar de mi herencia, el retorno frustrado de unas lagrimas que hoy no podría conjugar? La pared de la habitación me trae nuevamente al instante, al momento en que la noche, reina con sus desniveles de estrellas apedreadas por la luna; una pared donde se escribe una frase que ya lleva mil voces... mil días... “la soledad sería esta melodía rota de mis frases”
Da igual cuanto navegue en las blancas hojas de libros hace ya mucho tiempo escritos o cuanto tarde en quitar el polvo gris de antiguas promesas mutiladas, en esta isla sin fogatas, sin rituales que repetir al llegar la mañana, sin barcos en busca de náufragos olvidados; en fin, en esta isla que es mi cuerpo, trozos de tiempo, de palabras sin piel, llegan y se instalan esperando el sin sentido de lo que algunos llaman “vivir”.
Lo mío no es más que una habitación desordenada, no soy mas que la eterna representación de Sísifo, no ya con una gran piedra, sino con una gran incertidumbre. Anclajes son estas sabanas doloridas, afiebradas, que al reposar mis ojos su eterna oscuridad me tienen a la deriva como quien escupe a la cara de la rabia, la pereza de no encontrar la partitura para su alma. No importa cuanto corra, cuantas puertas cierre con llave o cuantas ventanas me disponga a contemplar, todo es un repentino no-llegar... Donde voy a retener el callado adiós de lo que viene? Si mi pecho es una plaza vacía al caer el día.
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Silencio
| 1, nov
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2 comentarios
Javi-DeDiToS 2 nov 2005 | 07:57 PM
Sigue buscando, algunos mueren sin haberlo encontrado, peor, algunos mueren sin haber buscado.
:) Entiendase sonrisa de quien se mete donde no le llaman.
=La Fulana= 4 nov 2005 | 03:59 PM
Me parece que por aquí hace falta el calorcito de un abrazo fraterno, o ver el atardecer con ojos ilusionados. Tal vez un silencio tuyo que sea atentamente escuchado, no lo se.
Espero leer proximamente que de pronto, ese pedazo de noche ya no muere en vos y permite el paso de una luz gigante con muchas, pero muchas ganas de vivir.
Abrazo.
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