"Flp. 4.51-55"
La orbe de sus manos nuevas
Cavilaba taciturna y vertical
Por entre los ruedos y el fuego
Licencioso de la noche fría.
El aire convertido raudamente
En la voz de tantos ausentes
Trasmuta con densidad fluvial
El vástago mental de su creador.
Entre el monte de Los Olimpos
y el polvo simple del pueblo
el hombre cerca con su raíz
el subrepticio despojo orbicular.
Pero al mediar los hilos inmutados
En los que se arenga la existencia
Ensimismado en un asombro humanal
El iniciador se devela iniciado.


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