No puedo hablar de mí desde mí mismo. No puedo decirme con palabras exactas. No puedo decirme con palabras inconexas. El tiempo, los espacios y los hechos son elementos contundentes que sabrán hablar mejor que yo. Yo solo puedo limitarme a repetir mil y unas veces mi doble nombre, el de siempre y el del pasado. Es tan difícil decir “soy”.
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