cuando las flores clonan su polen
en la mandíbula agrietada de una serpiente.
cuando los hilos de la araña son de plata
en la placenta sedienta de los guerreros.
cuando la niña del otro lado del río
descansa sus manos de muñeca frenética.
cuando todas las palabras que duelen
como espinas como aullidos se marchitan.
es cuando la boca muerta de la luna sube
por entre las voces que retornan de su sepulcro.
es cuando el miedo besa una mancha de sangre
en la piel reseca del desierto de mis labios.
entonces solo queda no subir hacia el todo
y arrojar desde lo alto una moneda a la suerte.
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cíclico
| 22, nov
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1 comentario
miguel 22 nov 2005 | 04:14 PM
Aquí estoy, otra vez.
Me llama la atención la idea de un movimiento cíclico: admiro el frenético preludio, la agitación centrifuga, antes de la gran explosión. Y todo saldrá despedido hacia la nada, sobre todo nuestros absurdos sueños de amor, nuestros poemas…
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