Cuando la distancia inflama la existencia y dejamos
Que la ilusión sea un barco sin destino ni mares
Donde encallar las amarras de nuestros brazos.

Cuando el tiempo se enferma de letargo y humedad
Dando lugar a un abismo terriblemente maldito
Que nuestros pies insultan al caer la noche de las cosas.

Es allí y no entre las palabras que hacen el presente
Donde nos fundimos como dos rebeldes sin escrúpulos
Para mitigar al insulso destino escrito en pergaminos.

Es allí, donde tu espalda desnuda, sedienta y vital
Se entrega a mi hambre como una endiosada flor.

Es allí, donde mi pecho jocoso, lineal y encarnecido
Desgrana en sangre las caricias de tu cuerpo selvático.

Es allí, tarde y lejos donde mis manos son tus manos
Lamiendo la herida de la imposibilidad a ser vencida.

Es allí, lejos y tarde, donde tu hembra, donde yo niño
Cobramos carácter de almas en el oasis de una ilusión.

Posee este cuerpo, esta metáfora mortal besada por los gusanos
Aunque tarde...
Aunque lejos...
Aun más.