entonces somos aquello que las orillas de los muelles desnudan cuando los barcos hacen el adiós
un eterno retorno de mares aun cuando el azul de las olas arrastren las horas de antiguas redes.
la noche, misterio de un dios que deseaba en su boca marcarnos con su lenguaje...
un lenguaje a modo de encuentro y de donde estallaron como rosas de fuego dos sonrisas dichas en el silencio de una distancia.