a veces la soledad nos devora
con la marcada voz de un mar,
donde las gaviotas asesinan el sol
y congregan el llamado del antiguo.

seres que ríen y van confundiendo
los colores que el prisma distorsiona.
las sombras reinan y el viento es esclavo.

las miradas anudan despojos enajenados
mientras el cuerpo es un eterno adiós.