las palabras para nombrarme solo son atisbos de truncos intentos.
un lenguaje capaz de capturar el movimiento de mi alma es solo un preludio musical en el oído de un mudo.
¿qué vas a decir? no voy a decir nada.
¿qué vas a decir? voy a decirme este sudario nocturnal entregado al ritual de lo que se aleja.
dejare que las hijas del viento reconstruyan el templo de mi ser.