Mi noche. Mi irrenunciable noche.
Yo no puedo amar otra cosa que no sea la noche.
Temo al día como un lobo teme al sol.
¿Quién comprende mi amor por la noche?
¿Quién salvara mis sudarios y mis sombras?
Nada en el mundo se parece a la necesidad de ser.
Nada se parece a esta sed detrás de las sombras.
He de quedarme solo. Poniendo nombre a las cosas.
Para aplacar mí pobre soledad en tanta oscuridad.