Las veredas se despojan de los pedazos de sombra que hay sido abandonados a la crueldad del sol.
Las horas retiran de si, esos incontables suspiros que alargan las soledades.
Todo se dice sin decirse. Todo se anuncia sin signos.
La palabra busca un lugar para su altar. Ser una piedra entre las piedras. Ser una voz entre las voces. Ser un águila entre las águilas. Ser. La palabra busca renacer entre tantos mudos. Entre tantos ciegos. La palabra busca el lenguaje del movimiento.
Y yo no buscaba arrastrar nuevamente mi cuerpo yo mismo.