No es verdad, que este lugar, este “mi lugar” no recicla las hojas marchitas de esos suicidios en las palabras. Que no excreta de esas poesías marchitas por el polvo de lo imposible, lo dicho en lo indecible.
La belleza en lo prohibido. Lo suave en la negación. El contorno sensual de lo por callar. La silueta de una imagen recreada por las manos, detrás de la inconmensurable lluvia. La partitura quemada en el fuego de todos los fuegos.
Yo tengo una patria donde desplegar mis banderas negras; donde nacer mis rosas negras; donde callar la boca negra de los murmullos. Yo tengo ese rincón donde se me vuelan las jaulas del pájaro que antaño rascaba en busca de una huida donde vivir.
Yo tengo y tener se parece tanto a la ausencia. A ese peligro por perder que se esconde de mi, dentro mío.
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Adicto a esta ciega razón
| 7, nov
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1 comentario
Intrínseca 8 nov 2006 | 06:49 PM
El tener siempre da paso a la ausencia. Tienes toda la razón.
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