Buscar donde morar con las palabras. No para poseer. Sencillamente porque en la ausencia que hacen las palabras, poseer es comenzar a perder.

Buscar donde morar a la espera de la llegada de una palabra mística o al menos enigmáticamente audaz (Aun que no estoy seguro de creer en algo al costado de un sudario?

¿Dónde encontrar un terruño para el alma que respira detrás del lenguaje? ¿Cómo ordenar físicamente las sombras interiores de los cuerpos que son desde el silencio?

Extraño oficio el ser inquilino de mi propio no ser.