Ganas de ser, lo demasiado bueno, como para soltarme las alas y describir un nombre a modo de salvataje.
Desgano de mirar la misma pared, con los mismos ojos, en la misma posición.

Triunfo de mirarme en los ojos y saberme ciego ante tanto deseo por brotar.

De dos maneras ha de ser este ser mío, en esta noche:
Solo y Tuyo.