Las estrellas no pagan la soledad.
La música solo alimenta funestos agravios.
Hay un despertar de muñecos de porcelana, distorsionando las notas que humanan el silencio.
Todos los días son los días. Todas las noches son un respaldar donde envilecen las palabras que el sol (“el negro sol”) no ha podido marchitar.
La palabra amor, sube de dos en dos, los peldaños de unos labios, enajenados en el son de la distancia.
Amar y morir no riman con nadie ni nada.
Solo modifican.
Solo esculpen.
Sentirme lo demasiado humano, como para convertirme en barro y dejarme ser, según sean las manos que trabajan.
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Comportamiento
| 15, dic
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3 comentarios
nanai 15 dic 2006 | 03:27 AM
sencillamente y sin esfuerzos (como siempre), una B E L L E Z A !!!!!!
nuevamentefenix 18 dic 2006 | 01:53 AM
todo esta dentro de tí, "no se culpe a nadie de mi vida"
Intrínseca 18 dic 2006 | 06:20 PM
¡Quién pudiera ser el dueño de esas manos a las que te dejas ser!
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