Cuando lo dejaron en el suelo
la lluvia y el cielo lloraron
desde los ojos ciegos de las flores.
Cuando las palabras soñaron en si bemol,
que esa melodía era más que una mujer
cumpliendo en su vientre amores perdidos.
Cuando alguien traiciono la boca del viento
y la ultima estrella hubo por morir,
treintas veces negué el poder de mi lenguaje.


2 comentarios
Rabbit 30 dic 2006 | 01:05 AM
:)
golosinas 21 feb 2007 | 02:46 PM
treinta veces negue el poder de mi lenguaje,... bien es cierto que las palabras se clavan tan o mas fuerte que un puñal.
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