Cuando lo dejaron en el suelo
la lluvia y el cielo lloraron
desde los ojos ciegos de las flores.

Cuando las palabras soñaron en si bemol,
que esa melodía era más que una mujer
cumpliendo en su vientre amores perdidos.

Cuando alguien traiciono la boca del viento
y la ultima estrella hubo por morir,
treintas veces negué el poder de mi lenguaje.