Solo conozco mi escritorio, y lo detesto.
Ingeborg Bachmann

Quien llama?
Nadie llama. Nadie es de la estatura que el otro lado exige.

Extranjero cuando habitó este otro lado, lejos de las sombras y su gran boca inmóvil.

Nadie conoce esta lluvia.
Nadie, nunca, reconstruirá estas voces.