Silencio se sienta frente al mar.
Revisa Silencio, en la arena, los ecos húmedos de su infancia.
Silencio planea una huella que lo conduzca la sitio donde duerme lo nocturno.

Cuando el lenguaje esta nublado y las formas deambulan, Silencio comprueba entre sus carencias y abrazo, a Sombra.

Aun cuando del otro lado, la enamorada de las palabras, agite su mano a modo de tregua.