Maldice mis labios, maldice mis ojos.
Maldice los limites que el reloj a entregado.
Maldice ese árbol, esa espera en el vientre de una mano.
Maldice el silencio que brota como lava,
Como un insecto a la hora de la comida.
Maldice esta pobre pobreza empobrecida.
Maldice esta triste tristeza entristecida.
Maldice este arcaico cilantro en mi frente.
Maldice y vuelve a maldecir. No te canses.
No te avergüences, ni te preocupes.
Maldice estos versos míos que se me escapan.
Maldice.