Quiero abrazarte tanto, que no pueda siquiera sentir el ruido del mundo cayendo en nuestros hombros. Quiero abrazarte tanto, que no exista intersticio, abismo ni acantilado que no pueda nombrar.
Abrazarme a ti, como si nunca hubiera abrazado nada en la vida, como si todo fuera virgen. Abrazarme como el niño de mi infancia, como el hombre de mis años venideros.
Mis brazos para tus brazos, como es el canto para la palabra. Mis brazos como un muelle, como la posibilidad del encuentro nunca acallado.
Mis manos como la silla donde descansen tus caricias y tus necesidades, y puedas ver el jardín nuestro, hecho una fiesta de flores y cantos. Mis manos como una lenta sonrisa de trigo y de lluvia, recordando nuestros orígenes y nuestro mar... siempre esperando.
Mis dedos para nombrar tu cuerpo en el silencio de un movimiento que recuerda a una maquina de escribir...


1 comentario
laleo 24 feb 2009 | 05:20 PM
Es una forma tan hermosa de perdir que no te vayas
besitos y volvere a pasar por aki
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