Una sombra solo es una sombra, si se aleja de su doble. Quizás por eso, el silencio murmura palabras de otro tiempo, de otra boca.

– ¿Acaso no anhelabas la soledad absoluta? Para no decir nada, tan solo para vivir. –dijeron.

Esta sensación es tan confusa. Todo me remite, a una sinfonía interpretada por músicos obscenos.

– ¿Están desnudos? – Preguntaron

No, por eso son obscenos, porque no muestran nada. El sexo les chorrea de angustia, pero no muestran nada.

Y comentaron – ¿Pero esperas algo? Estas como quien espera en la puerta de un cementerio.­ –

Mis muertes hace ya tiempo que se han marchado, a otros cementerios, a otros países donde no es posible observar, solo existir…

¡No! ¡No! Cállense. La verdad es un sarcófago demasiado angosto... déjenme solo, como si nunca hubiera salido de la vagina maternal.

Déjenme, para que lo que duele, venga y me abrase y pueda dormir.