Una sombra solo es una sombra, si se aleja de su doble. Quizás por eso, el silencio murmura palabras de otro tiempo, de otra boca.
– ¿Acaso no anhelabas la soledad absoluta? Para no decir nada, tan solo para vivir. –dijeron.
Esta sensación es tan confusa. Todo me remite, a una sinfonía interpretada por músicos obscenos.
– ¿Están desnudos? – Preguntaron
No, por eso son obscenos, porque no muestran nada. El sexo les chorrea de angustia, pero no muestran nada.
Y comentaron – ¿Pero esperas algo? Estas como quien espera en la puerta de un cementerio. –
Mis muertes hace ya tiempo que se han marchado, a otros cementerios, a otros países donde no es posible observar, solo existir…
¡No! ¡No! Cállense. La verdad es un sarcófago demasiado angosto... déjenme solo, como si nunca hubiera salido de la vagina maternal.
Déjenme, para que lo que duele, venga y me abrase y pueda dormir.


2 comentarios
dagazul 17 may 2009 | 08:41 PM
me abraza el domingo y el silencio de las palabras ausentes... esas que dejan su sombra y se van con otras voces... otros ecos...
saludos
cucu*s
Paul Leonard 20 may 2009 | 03:33 AM
Días de frío asoman por entre nuestras ventanas que al quererlas abrir, nos dicen que es tarde ya y debemos mirar el fuego de alguna chimenea...
Gracias por tu comentario dagazul, siempre tan amable...
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