Batallas escondidas dentro de una botella, canciones esdrújulas, aviones que se llevan amores y amores que nunca terminan de mostrarse.
Camino solo en esta noche con la memoria en la mano y vienen palabras, laberínticas, resecas, acostumbradas a mi doble condición.
Las horas, como las palabras; venidas de una secta sin tiempo, acusan en mis ojos el dolor rojo de mi aliento. Horas petrificadas a los pies de mi cama, me miran, como las palabras, esperando que nada no pase.
Y solo me abrigo de pequeños incendios que nada incineran, solo yo del otro lado del espejo.


Escribe un comentario